Son de fin de agosto en Tertulia

Cuando llegue la luna a media

el sábado iré a Tertulia,

iré a Tertulia,

en un taxi o con mis piernas.

Iré a Tertulia.

Sonará música milonguera.

Iré a Tertulia.

Cuando la noche quiere ser eterna,

iré a Tertulia.

Y cuando quiera oír la risa cúbica,

iré a Tertulia.

Iré a Tertulia

con la blanca cabeza de un tal Rébora.

Iré a Tertulia.

Miguel Mateos con rosa y sin Julieta

iré a Tertulia.

¡Oh Tato! ¡Oh grandes saltos de espalderas!

Iré a Tertulia

¡Oh cintura ya rota de tanta voltereta!

Iré a Tertulia.

 ¡Cantos de muertos vivos, champán, flor de canuto!

Iré a Tertulia.

Siempre he dicho que yo iría a Tertulia

caminando o a borriqueta.

Iré a Tertulia.

Humo y alcohol en la puerta,

iré a Tertulia.

Mi sombra por la taberna,

iré a Tertulia.

El ron ahogando las penas,

iré a Tertulia,

sudor rojo, pasión nuestra,

iré a Tertulia.

¡Oh terrenal local de calaveras!

¡Oh suerte! ¡Oh gente que sois mi República!

Iré a Tertulia.Imagen

La primavera

Hoy mi hijo Pablo, de siete años, me ha regalado un poema que había escrito para el colegio. Le he explicado un poco la división del poema en versos y estrofas y lo ha cogido enseguida, porque después de la primera estrofa ha continuado él solo. Lo ha firmado y ha escrito la fecha. El resultado es el siguiente:

La estación de las flores y animales, 
ya llegamos al verano,
ya es la estación de los helados.

Las niñas saltando,
los niños jugando,
las mariposas bailando
y por el río volando.
Los conejos están saltando
y en la playa nos bañamos
con los pescaditos asados.

¡Qué bien, el verano está llegando!
Con lo que habla la poesía 
la primavera ha llegado.

Pablo Benítez Correa

Poema La primavera
Poema de mi hijo Pablo, de siete años

Sobras de sombra

Acechando en las sombras

ojos de gato

sobre los muros rotos

sobre el tejado

sobre la blanca noche

sobre mis manos

que en la pared escriben

sobre el teclado

sobre las soledades

ojos tan caros

on the rocks consumidos

pido otro trago

sobran las soledades

sobra el teclado

sobran manos que escriban

noches en blanco

tejados muros rotos

sobra hasta el gato

y lo que nunca sobra

sigue acechando.