Cowboy

Amor de mis entrañas, prueba suerte

que hoy vengo disfrazado a tu medida

y sin pudor te ofrezco una partida

que me dé la ocasión para tenerte.


No temas a jugar. Cógela fuerte:

la bala del amor es recibida

por el tambor rugoso donde vida

no nacerá jamás, pues todo es muerte.


Sostengo la culata entre mis dedos.

Levanto el percutor. Respiro hondo.

Oigo tu corazón acelerado.


En el ambiente flotan nuestros miedos.

Pongo en tu boca su calor redondo

y si aprieto el gatillo, habré ganado.

Author: Javier Benítez Láinez

Docente de español en el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad de Granada

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