Sonatina submarina

¡Pálido buzo ciego, desventurado hondero, 
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Pablo Neruda 

Con tu pequeña muerte imaginada

hace tiempo despierto cada día,

empapado en sudores, fiebre fría

y un rastro de estupor sobre la almohada.

 

Marea de bemoles derramada

la sangre por tus labios florecía;

un cadáver flotante en la bahía

es mi cuerpo buscándote en la albada.

 

Voy hacia ti, despacio, con cautela:

no quiero que te vayas repentina

llevándote tus ojos abisales.

 

Entre el misterio de la noche en vela

vuelan las notas de una sonatina

al mar donde se pactan los finales.

 

Casablanca, postal del cielo

(Sobre el título de un poema de Jaime Gil de Biedma)

 

Si alguna vez pudiera recordarnos

sin tener que mirar fotografías

la luz de la medina en donde nos perdimos

por segunda vez, por segunda vez

bajo el cántico oculto del almuédano

y la luna surgiendo entre nosotros

como testigo fiel

o compañera última de tanta intimidad,

si alguna vez entonces

una ciudad distinta me rodea

con sus brazos de mar

y triste y silenciosa me confiesa

de qué manera, amor, de qué manera

te dan por fallecida palabras que no llegan,

palabras que no llegan y en Casá

esta postal y un cielo con tu nombre.

Imagen
Foto de © Maria Jose Rodriguez Fernandez

Son de fin de agosto en Tertulia

Cuando llegue la luna a media

el sábado iré a Tertulia,

iré a Tertulia,

en un taxi o con mis piernas.

Iré a Tertulia.

Sonará música milonguera.

Iré a Tertulia.

Cuando la noche quiere ser eterna,

iré a Tertulia.

Y cuando quiera oír la risa cúbica,

iré a Tertulia.

Iré a Tertulia

con la blanca cabeza de un tal Rébora.

Iré a Tertulia.

Miguel Mateos con rosa y sin Julieta

iré a Tertulia.

¡Oh Tato! ¡Oh grandes saltos de espalderas!

Iré a Tertulia

¡Oh cintura ya rota de tanta voltereta!

Iré a Tertulia.

 ¡Cantos de muertos vivos, champán, flor de canuto!

Iré a Tertulia.

Siempre he dicho que yo iría a Tertulia

caminando o a borriqueta.

Iré a Tertulia.

Humo y alcohol en la puerta,

iré a Tertulia.

Mi sombra por la taberna,

iré a Tertulia.

El ron ahogando las penas,

iré a Tertulia,

sudor rojo, pasión nuestra,

iré a Tertulia.

¡Oh terrenal local de calaveras!

¡Oh suerte! ¡Oh gente que sois mi República!

Iré a Tertulia.Imagen

@_elgitanillo

Como sombra de un cuerpo,
va el gitanillo.

Sube solo hacia el cerro;
no ha lazarillo.

Ciego quedó en su pueblo
por ese anillo

que le robó entre sueños
el amarillo,

el chino de los cuentos
de aquel chiquillo,

el chino de los cuentos,
cuenta un chiquillo

que despierta a los sueños
huero, amarillo,

y que andando hacia el pueblo,
sin ese anillo

del abuelo del cerro,
su lazarillo,

vaga -sombra en un cuerpo-
el gitanillo.

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Para un parroquiano del programa de radio La Parroquia del Monaguillo, que decían tenía como nombre en Twitter @_elgitanillo. Yo no logro encontrarlo. A ver si hay suerte con esta entrada.

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Decía Ángel González

Escribo este poema motivado por la clase que tengo mañana de literatura en la que veremos a Ángel González.

Decía Ángel González

Decía Ángel González
que todo cabe en un poema;
es cierto.
Desde escupir o vomitar en él,
parir escarabajos,
atemperar el vientre
o morderte las uñas
mientras atenaceas a quien quieras:
al íntimo cabrón
que te arrebató a tu ex
quien ahora es tu amante
y se arrepiente tanto
de haberse equivocado por dos veces;
a tu amante de entonces
que ahora es tu mujer
y tiene una aventura
con el cabrón primero;
al ex de tu mujer
con quien hubo un desliz
en una rara noche
de ron y de prostíbulos
y que a su vez es primo
del vil cabrón de siempre;
a tu actual amante que era tu ex
y desencadenó todo este río;
o a ti mismo que ya no tienes uñas
para arañar a nadie
y ni siquiera sabes qué narices
pintas en este embrollo
en el que todo cabe,
“contraorden poética
por la que me pronuncio ciertos días”,
decía Ángel González.