Sombra terrorista

Una sombra asesina atraviesa la casa.

Dice que es terrorista liberada,

viene a por mi poesía.

Me acusa de escribir huecos poemas

de falso adolescente,

arrebatos de amor romanticones

o versos encriptados

del todo inteligibles.

 

¿Cómo escribir de forma que me entiendan

la vecina  de enfrente, el camarero loco,

el profesor de ciencias, el de literatura,

el pescadero, la estanquera tímida.

el desenamorado, los amantes,

el  que vende cupones en la esquina,

la que regala abrazos,

el yonqui, la macarra,

quien quedó en el olvido, los psiquiatras,

el que toca en el arco una guitarra afónica

y los malabaristas, y el pintor,

el cantaor flamenco, el policía,

la del puesto de frutas, la florista,

el vendedor de sueños,

la camella del barrio

mis padres  y los tuyos, los poetas?

 

¿Cómo decir más claro

lo que siempre te digo a todas horas,

que estoy loco por ti

aunque ya no tengamos feliz ayuntamiento

y ni sepa de dónde ha surgido tu enfado?

 

Que te quiero por ser

mi proyecto de reina,

reina de mi república

de golpe desterrada,

que tu recuerdo duele,

que tu recuerdo duele aunque no sepas verlo

pues eres la heroína de mis venas

que no llega a matarme porque es buena,

y es auténtica y pura,

y engancha tanto, tanto, tanto,

que desintoxicarme

en los tiempos presentes es difícil,

pues la crisis afecta

también al corazón y lo condena

a seguir de reformas, y en silencio

planear con las sombras

el próximo atentado.

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Author: Javier Benítez Láinez

Docente de español en el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad de Granada

One thought on “Sombra terrorista

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