Casa abierta

Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo?

Fernando Pessoa 

Ven. Entra. No te quedes fuera porque

mi casa sigue abierta para ti.

Usa la llave cuando quieras. Entra,

que te esperan mis ojos

inundados de lluvia,

la soledad, mis manos,

las dudas de las tardes de domingo,

que mi pequeño reino cotidiano

no se mantiene en pie sin tus abrazos,

no se mantiene en pie sin tus palabras,

no se mantiene en pie sin tus caricias,

ni sin tus dulces besos repetidos,

ni sin tu piel desnuda para mis dedos sabios

que conocen tu cuerpo

como si fueran parte ya del mismo.

 

Ven. Entra. Nos aguarda

el invierno a la vuelta de este otoño

enajenado. Pasa. Aprehendamos

unidos que el amor

-ese pájaro inquieto-

no es solo recordar aquel deslumbramiento

de juveniles sueños

sino algo más profundo

y mucho más hermoso:

amanecer muy juntos,

en silencio entendernos,

amarse hasta el dolor

y avanzar en la misma trayectoria

para que seas quien eres,

porque sé que eres única

y por eso te quiero.

 

Quédate. No te vayas. Entra. Pasa.

Que quiero verte aquí junto al costado,

que quiero verte ahora

con la mirada clara de la nieve,

quiero verte en diciembre y en enero,

en el mes de la escarcha y de las flores,

que quiero ver llegar tu primavera

y cerrar este ciclo de intermitente amor.

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